Nvidia, conocida por sus GPUs y chips de IA, vuelve a fabricar procesadores para ordenadores portátiles de marcas como Dell y Lenovo que llegarán este año.
La estadounidense Nvidia se ha hecho de oro gracias a sus procesadores para la inteligencia artificial, que le han convertido en la compañía más valiosa del mundo superando los 5 billones de dólares, pero esto no parece suficiente para la empresa, que se prepara para entrar en una nueva categoría.
Nvidia ultima la creación de sus propios procesadores para ordenadores portátiles, con lo que busca competir en un mercado dominado por Intel y AMD en el ecosistema x86 y por Apple y Qualcomm, en el de ARM, como informa The Wall Street Journal.
Los primeros dispositivos con los nuevos procesadores de Nvidia podrían lanzarse al mercado este mismo año 2026, de mano de marcas como Dell y Lenovo.
No es la primera vez que Nvidia fabrica sus propios chips para ordenadores, ya que la empresa ya diseñó estos componentes entre los años 2001 y 2009, con la serie nForce como la más destacada de su ya desaparecido catálogo.
También ha elaborado chips integrados para dispositivos diferentes como algunos modelos de las tablets PC Microsoft Surface o de la consola híbrida Nintento Switch.
Por qué Nvidia vuelve a los chips para PC
Con sus nuevos chips para ordenadores portátiles, Nvidia no espera conseguir unos elevados ingresos en el corto plazo como los que logra con la IA, sino que su objetivo sería mantener una conexión con el mercado de consumo en un momento en que la IA pasa a estar habilitada en la mayoría de PCs.
Nvidia seguía presente en el mercado de componentes para consumidor final gracias a sus populares tarjetas gráficas dedicadas o GPUs GeForce RTX, que están entre las mejor valoradas sobre todo para los gamers por su rendimiento en tareas gráficas e incluso para minar criptomonedas.
La nueva estrategia de la firma de Jensen Huang se centraría más en el diseño que en la fabricación de los chips, ya que habría llegado a acuerdos con Intel, mediante una colaboración que se anunció el año pasado, y con la taiwanesa MediaTek, como el propio CEO de Nvidia reveló en enero.
La colaboración con esta segunda empresa apunta a que los procesadores podrían adoptar la arquitectura ARM, aunque no es algo que se haya confirmado en estas fases iniciales. Por su parte, Intel sería el proveedor de las CPUs.
Los nuevos procesadores adoptarán la arquitectura system-on-a-chip, común en los chips para smartphones, en los que la CPU, GPU y NPU se integran para mejorar la eficiencia y la autonomía de batería, permitiendo diseños más compactos.
Se estima que los nuevos chips podrían estar pensados para ordenadores portátiles de gamas medias, es decir, con precios de entre 1.000 y 1.500 euros.
Tomado de Computer Hoy
